El Gran Café se niega a morir

Caracas también tuvo su Cafe de la Rotonde. Allí, en la antes llamada calle Real, se esconde el famoso Gran Café. Una leyenda que comenzó con Henri Charrièrre, mejor conocido como Papillon, quien escapó en una bolsa de cocos de la colonia penal francesa Cayena. Pasó por Colombia y llegó luego a Venezuela. Al pisar Caracas encontró en Sabana Grande la inspiración para fundar un café con remembranza parisina que marcaría la historia.

Francisco Bassim: “No soy subversivo, solo un ciudadano preocupado”

Con su actitud crítica y sus polémicas publicaciones este artista visual se ha hecho notar en el mundo digital. Además de haber sido premiado en varias ocasiones y expuesto sus obras en dentro y fuera del país. Irreverente e irónico en muchas de sus obras, defiende su derecho a expresarse. “Yo no puedo dejar de ser ciudadano por nada, tengo que decir mi opinión, así no le guste a los de un bando o a los del otro”.

El falso mesías

El exceso de fe nunca es bueno. En los últimos días, María Estrella Uribe generó polémica al leer el “Chávez nuestro” durante el Congreso del Psuv, hecho que la iglesia calificó como blasfemia y que luego Maduro defendería rescatando su similitud con poemas como los de Neruda al Libertador y muchos otros. Alegando que para el oficialismo era simplemente producto de su libre creación y además exigió se respetara ese derecho al “pueblo creador”. La verdad es que aquello, aunque al ser dicho para

La ciudad del miedo

Nunca me han gustado los funerales. Parece obvio. A nadie deberían gustarle. Pero por todas las cosas que he visto, podría asegurar que existe gente que incluso los disfruta, a otros tantos simplemente les dan igual, asisten por compromiso, a veces sin siquiera haber conocido a la persona que murió. Pero incluso así, en estos momentos en los que pareciera que los muertos ya son solo cifras, un funeral puede cambiarle a uno la forma de ver las cosas.

Superstición

Recientemente discutía acerca de la certeza de la predestinación y hallé en este asunto una forma particular de acercarme al movimiento “revolucionario” que ha ocurrido en estos días y que ha logrado convertirse en el tema de conversación por excelencia. Yo insistía en que, de ser una persona creyente en la teoría de que cada quien construye su propio destino, no se puede creer en adivinos, ya que en mi humilde opinión son dos ideas contradictorias.